El tiempo de proteger
A veces elijo callar. Callar como si hablar fuese más propio de los ojos que de las bocas. Callar como si las palabras fuesen aprendices torpes de los sentimientos
A veces elijo callar. Callar como si hablar fuese más propio de los ojos que de las bocas. Callar como si las palabras fuesen aprendices torpes de los sentimientos
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