La casa de madera, el pájaro y la prevención

Un hombre construyó su casa de madera lejos de todo. En un monte, con el silencio que le calmaba cuando los recuerdos llenaban su cabeza de ruido pasaba los días en calma, lleno de rutinas y hábitos solitarios que le hacían sentir a salvo.

Hasta que un día, escuchó un ruido que lo sacó de su rutina.
Un ruido insoportable que se volvió también rutina y que no dejó de sonar durante horas.

Horas que le llevaron a todo tipo de escenarios de terror.
Un terremoto, un ladrón… o, el más temido por él… Otra guerra.

Otra vez una guerra que sonaba a final. Y de la que, quizá, esta vez, no podría salvarse.

Su casa se llenó del color del miedo y comenzó a prepararlo todo: cogió mochilas y bolsas y las llenó de comida enlatada, de ropa fuerte y de todo aquello que pudiera servir para defenderse.

Pero el ruido se iba haciendo más y más fuerte cada vez estaba más cerca.
Tanto, que ya lo sentía en su puerta.

Con miedo y dudas, y preparado para lo peor, abrió la puerta en un golpe rápido y seco.
Lo que encontró fue un pájaro carpintero, que llevaba horas recabando madera para construir su nido en la puerta.