A ti, mujer
A ti, mujer, que te hablan como si la última palabra de tu boca tuviese que ser necesariamente: adiós. Como si los huecos de tu pecho tu belleza los llenase, y...
A ti, mujer, que te hablan como si la última palabra de tu boca tuviese que ser necesariamente: adiós. Como si los huecos de tu pecho tu belleza los llenase, y...
Como todo enfermo, recaigo. Vuelvo a decirle a mi mente y a enseñarle a mi cuerpo un camino que me lleva al desgaste, a la enfermedad, y aunque yo no lo quiera, y ni si quiera sea consciente, a la muerte.
El peso que ayer cargué sobre mis hombros, hoy todavía me golpea, hacia abajo, como si unas manos fuertes me empujasen, hacia abajo, como si tratase de salir pero el mar sobre mis hombros presionase con fuerza, hacia abajo, y su peso me encogiese
A veces elijo callar. Callar como si hablar fuese más propio de los ojos que de las bocas. Callar como si las palabras fuesen aprendices torpes de los sentimientos
Si uno toma conciencia de sí mismo y entiende su cuerpo como vía de comunicación con el mundo, puede ver como repite a través de sus actos su forma de moverse por dentro
¿Habitamos en un impass? ¿estamos atados al tiempo? ¿somos los humanos un reflejo de la naturaleza? ¿somos parte de ella? ¿somos gracias a ella?
El amor profundo es aterrador en el insconsciente. Es por eso que el viaje que recorre a nosotros nos resulta insoportable, y a la vez lo queremos. A la vez que doloroso es profundamente sanador
Uno sólo puede perder lo que no es suyo. Nuestra es la nada, nada más. La nada es libertad, sólo la nada es libertad
La llevo en brazos, y sangra, y respira leve, y se acurruca en mis brazos sin apenas poder moverse
Una ola puede parecer inmensa si la miramos de frente, si estamos justo debajo. ¿Qué somos nosotros comparados con ese estallido bestia de la naturaleza? Y más aún, en ese…
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