Volveremos
Volveremos con el pulso del tiempo que regresa. Volveremos como la lluvia a la tierra en su eterno retorno.
Volveremos con el pulso del tiempo que regresa. Volveremos como la lluvia a la tierra en su eterno retorno.
Cuántas cosas se encierran Cuántas cosas se olvidan
La tierra mojará este calor de guerra que abrasa las vidas y se ancla en el suelo que pisamos. Secará el dolor y reverdecerá por las mismas grietas que hoy nos enseñan lo efímero y lo vulnerable.
Risas que armonizaban con el canto de los pájaros, el crujir de las sillas y el rugir de los corazones. Y yo, que a veces quisiera ser también pájaro, me encontré con lo efímero.
La poesía es una forma de vida. Un camino que se abre cuando no parece que jamás volviera. Una golondrina. Un ligero pestañeo que te acaricia las entrañas y te remueve el dolor y las tripas.
Perdona que te escriba tan tarde. Ya sabes que él llega pronto. Que se enfada cuando te escribo de forma que no puede borrarnos… Que no entiende este espacio donde tú y yo somos eternos.
He visto cambiar las bases que rigen el mundo, una y otra vez, y he terminado integrando lo efímero como única base.
Me abruman los días donde el sol no puede verse ni sentirse. Las horas donde no caben las palabras, ni las miradas; ni la Verdad.
A ti, mujer, que te hablan como si la última palabra de tu boca tuviese que ser necesariamente: adiós. Como si los huecos de tu pecho tu belleza los llenase, y...
Como todo enfermo, recaigo. Vuelvo a decirle a mi mente y a enseñarle a mi cuerpo un camino que me lleva al desgaste, a la enfermedad, y aunque yo no lo quiera, y ni si quiera sea consciente, a la muerte.
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